El acceso a la anticoncepción

La anticoncepción forma parte de la oferta de los servicios de planificación familiar, como complemento de la educación sexual o incluso de la detección de enfermedades de transmisión sexual. Los anticonceptivos están inscritos en la lista de los medicamentos esenciales para las necesidades fundamentales de las poblaciones, establecida por la OMS. El acceso a la anticoncepción permite a las mujeres decidir quedarse embarazadas en el momento que estimen más adecuado, evitando así las complicaciones relacionadas con los embarazos precoces o poco espaciados.

Aunque el conocimiento de las mujeres de la anticoncepción tiende a mejorar en los países en desarrollo, aún les es muy difícil acceder a ella. Cuando intentan conseguir anticonceptivos y luego negociar su utilización con su pareja, muchas mujeres se enfrentan a las barreras que persisten en medio de una indiferencia generalizada.
Las desigualdades de género son un obstáculo considerable al acceso a la planificación familiar. Algunos comportamientos, socioculturales o religiosos, consideran que las mujeres solo tienen roles reproductivos, de ahí que no reconozcan su derecho a la planificación familiar, y, de forma más general, a disponer de su cuerpo. De este modo, las mujeres solteras y las adolescentes pueden verse excluidas de los servicios de salud sexual y reproductiva, puesto que se niega su sexualidad o se la considera anormal; mientras que en algunos países las mujeres casadas tienen que obtener el acuerdo de su marido para utilizar un método anticonceptivo.

El acceso a la anticoncepción es un derecho humano fundamental que tiene repercusiones positivas en la salud de las mujeres. Permite:

  • mejorar la salud materna reduciendo la incidencia de embarazos precoces o demasiado numerosos ;
  • espaciar los nacimientos (un espaciamiento de 3 a 5 años permite reducir en un 46% la mortalidad infantil en los países en desarrollo) ;
  • dotar a las chicas de los medios de ser autónomas, de continuar sus estudios y de entrar en el mercado laboral en pie de igualdad con los hombres, reduciendo al mismo tiempo las desigualdades de género, así como la pobreza extrema. En algunos países del África subsahariana, entre el 8 y el 25% de las chicas abandonan la escuela por un embarazo precoz ;
  • evitar la propagación del VIH y de las infecciones de transmisión sexual.

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